El cocinero que instaló Debian GNU/Linux y túvo éxito
Escribir un libro de cocina, es una gran bondad que nos brinda un cocinero, pues nos da la posibilidad de aprender a comer y a su vez de brindar placeres a nuestros amigos o seres queridos; también ofrece la posibilidad del progreso social y económico, pues en él, no sólo están las instrucciones para cocinar sino para trabajar, para vivir. La comida es el combustible del hombre.
No soportaría que las recetas de cocina fueran textos proscritos, patentados y ocultos a la humanidad. Creo que nadie lo toleraría; nos quitarían el derecho a alimentarnos, a disfrutar, a vivir. ¿Acaso puede existir alguien tan perverso como para adjudicarse derechos sobre las papas fritas, el arroz cocido o la sopa de verduras?
Los cocineros solemos ser gente arriesgada, que experimenta y busca por el mundo sabores y posibles combinaciones que nos den el plato perfecto. Un cocinero de verdad, jamás oculta el saber, disfruta tanto compartiendo una receta como preparando el plato mismo. El mejor cocinero no es aquel que más recetas conoce y se las guarda, sino el que es capaz de compartir; es decir, el que tiene la capacidad de enseñar y dar. No es un cocinero aquel que sabe preparar deliciosos manjares pero lo hace sólo para él y no muestra su talento al mundo, a sus amigos o clientes.
Dado esto, algún día me dí cuenta que si compartía mis programas como comparto mis recetas, me convertía en una mala persona, infringía leyes y aparentemente, le vulneraba los derechos de autor a algunas personas o empresas. Pero, ¿cómo es posible que compartir sea algo malo? ¿por qué el dar es ilegal?. Si yo no podía dar mis recetas me sentía miserable y frustrado. No dar mis programas que al fin y al cabo sólo son información, me hacía sentir malvado. Así que decidí hacer algo para cambiar esto.
Comencé a buscar por el mundo como cuando se busca una especia extraña, buscando esa receta o esa fórmula para poder dar y recibir sin convertirme en delincuente. Además creo que si tienes algo bueno y lo das, eres muy bueno y si tienes algo malo y lo das eres muy malo; es decir, que si le doy a alguien un programa de computador que es malo porque me impide compartir y ser libre, lo estoy esclavizando. Si tengo un manjar, lo doy. Si tengo un veneno, lo tiro. Esa es la lógica del cocinero.
Así descubrí que existían programas de computador que no sólo se podían utilizar sino que todos podíamos conocer su receta y compartirla con los demás. En otras palabras, el sueño de un cocinero, algo como no sólo servir el plato sino enseñar a prepararlo.
Quién dijo que fuera fácil
No escogí el software libre y GNU/Linux porque fuera fácil. Lo escogí porque es libre y puedo ser un mejor ser humano si lo uso y mejor aún si lo comparto y difundo. Pero no es de asustarse, pues si lo pude hacer yo que soy cocinero y disfruto entre sartenes, woks y cuchillos ¿por qué no tú que eres ingeniero, matemático, cineasta o arquitecto?
El camino es caminando y sólo es cuestión de seguir. Al principio intenté con lo que pensé que era más sencillo, es decir programas que supuestamente lo hacían todo por mi. Descubrí un sistema operativo llamado SUSE que me parecía muy similar a lo que había trabajado. Lo instalé según las instrucciones que traía en un libro gordo y pude hacer muchas cosas. Sin embargo me dí cuenta que no era absolutamente libre y me sentí decepcionado. Así que decidí abandonarlo y seguir en busca del platillo especial de libertad. Me enteré que lo más cercano a la libertad era un sistema llamado Debian, que estaba soportado por miles de programadores y usuarios libertarios, pero que tenía la fama de ser el sistema operativo de los hackers, los gurús y toda la gente que sólo vive para el oficio de los computadores. Recordé la conversación con un comensal científico que alguna vez me dijo: Si lo hizo un humano como Einstein ¿por qué no lo puedo hacer yo que tengo el mismo cerebro?.
Tuve mucha suerte a elegir Debian como mi distribución de GNU/Linux. Ahora me doy cuenta que no sólo es el sistema operativo más robusto y estable que jamás he tenido sino el más libre, manejable y fácil de usar, aunque llegar a este punto me ha costado cierto trabajo y esfuerzo. Pero recuerdo a Don Quijote cuando dijo: “La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres”. Así que el esfuerzo que he invertido es un costo mínimo para conseguir ser libre.
Parece dramático, pero ser libre desde el uso de las herramientas, es el primer paso para conseguir la libertad, pues la libertad además de ser contagiosa, se esparce por la vida como la sangre. Y así como soy libre en el uso de software, quise libertarme de mi teléfono celular y lo logré. Quise libertarme de los noticieros de televisión y lo logré. Creo que la bella locura de ser libre, le ha dado un nuevo impulso a mi creatividad.
Para ayudar a contagiar al mundo de los no informáticos, estoy preparando mi libro “El Cocinero que instaló GNU/Debian y tuvo éxito” como una guía para personas no técnicas que quieran empezar a conseguir su libertad desde el uso de ese magnifico sistema operativo y que hasta ahora no se han atrevido por la mitificación de la que se ha encargado la misma comunidad, que por fallas de comunicación cierra las puertas al ciudadano y al usuario final de programas informáticos, que son la base para que la sociedad se libere de las multinacionales del software y la comunicación, quienes distribuyen sus programas y mensajes diseñados para que la gente se embelese con el supuesto uso fácil y cesen cada vez más la capacidad de asombro y el ejercicio de analizar y aprender.
Mi libro es un manual para más que “dummies”, que lleva al lector paso a paso por el proceso de instalación de un sistema GNU/Debian con bastantes referencias y aclaraciones de cada proceso que se dan por sentados en la mayoría de los manuales, pues asume que todos sabemos qué es un “sector de arranque” o una “partición”. Para mi libro todos los lectores son cocineros que no tienen ni la más remota idea de los componentes de su computador y necesitan que un amigo los lleve de la mano por este proceso, la mayor de las veces, tortuoso e incierto.
¿Y qué le falta para sacarlo del horno?
Pues la verdad, no mucho, está casi todo cocido y dorado. Espero la salida de “Etch”, la próxima versión de Debian que está “Congelada” en el momento de escribir esta reseña, (es decir está en la etapa previa a ser lanzado como estable, según el procedimiento de Debian). Otra cosa importante es conseguir el patrocinador o editor que desee publicarla en papel, según las condiciones de la licencia Documento-GPL o Creative Commons. Esto es sumamente importante para que el medio no contradiga el mensaje. Por eso y mucho más:
¡Viva el GNU/Linux!
22 Comentarios | deja el tuyo



Ahh, que magnifica noticia.
¡¡Viva GNU/Linux!!
como se dice por aquí en .ar, “te quemaste” xDDDDD.
estaría un libro de cocina para personas informáticas, que son sedentarias y vagas para cocinar, cosa de que no engordemos tanto comiendo junk food x`D.
un salu2.
Muy interesante tu artículo.
La verdad la libertad no tiene precio, espero ver algún momento tu libro, me gustaría mucho leerlo
Hola, Fredy.
Llego a tu sitio desde Kriptópolis, donde hace unos días dejé una respuesta que subtitulé “¿Linux para informáticos?”, que al parecer gustó al moderador porque con ella inició un hilo, y donde he encontrado una ristra de respuestas. Entre ellas la tuya.
Quiero comentarte que suelo dar charlas para divulgar el software libre destinadas a los más principiantes, algo así como “lo que usted siempre quiso saber sobre el software libre y no se atrevía a preguntar”
Al inicio siempre explico qué es el código fuente, que es un compilador, y qué es un código objeto o binario o ejecutable. Creo que si no se saben esas cosillas no se puede entender del todo qué es el software libre.
Bueno, a lo que iba es que, como siempre trato de encontrar analogías con lo cotidiano, con lo que todo el mundo conoce, digo que:
- el código fuente es la receta;
- el compilador, el horno; y
- el código objeto o binario o ejecutable, la torta lista para servir.
Y -concluyo- sin la receta no podemos saber exactamente de qué y cómo está hecha la torta.
¡Mira por donde vengo a encontrar la encarnación viva de mi metáfora!!!
Te cuento una cosa más: en un encuentro de software libre que se hizo el año pasado organizado por el LUG de una universidad (GULBAC), un grupo de estudiantes que estaba recolectando fondos para viajar, quiso participar poniendo un stand en el que venderían a los asistentes ricas tortas en porciones. Pero también quisieron que su stand armonizara con los demás (Fedora, OpenOffice, Ubuntu, etc.) ¿Cómo lo hicieron? Simple. Vendieron “tortas libres”: a cada comprador le entregaban la receta de la torta.
A partir de entonces prácticamente todos los LUGs de mi país incluyen en los eventos que organizan un stand para la venta de “tortas libres”.
Anótame para tu libro: soy sedentaria y super-vaga para cocinar.
Cordial saludo.
Muy bueno… Viva GNU/Linux
Anda,,que chulada!,me recuerda cuando yo estaba de cocinera en el bar y mi sobrino de pinche y un dia hicimos una ensaladilla rusa de Ubuntu,quedó divina,,aunque nadie sabia qué era aquel simbolo que tenia de decoracion.
Saludos,Casidiablo!
Me parece la mar de interesante ya que asi con manuales de facil aceso ala cultura mucha mas gente querra saber sobre estos sistemas operativos , con lo cual tendran la sabiduria de eligir lo mas combeniente y que no le tomen el pelo.
Un saludo y te leo bastante
hola, saludos oye una pregunta totalmente fuera del lugar, en uno de tus articulos vi que habia un sujeto con una playera con el logo de Debian y acabo de entrar a la paguina de openSuse y te ofrece la opcion de comprar articulos como playeras la pregunta es tu has comprado? digo si tu eras el de la foto aquella como lo hiciste?
Que excelente analogía, dado que el Etch ya salió (no sé si me equivoque >.<) ¿Será que el libro estará disponible ya también?
Cristian:
El cocinero que instaló Debian GNU/Linux y túvo</ éxito
Me imagino que estas empleando tuvo referente al verbo tener, en dado caso, no se acentúa, debería ser:
El cocinero que instaló Debian GNU/Linux y tuvo éxito
aDAN… pues la verdad no recuerdo la foto. Por mi parte tengo una camiseta de Debian que compré en una conferencia.
César, el artículo es viejo y por eso se habla de Etch y no Lenny.
Catrip, el artículo no lo escribí yo, por lo tanto no cuenta para las correcciones. De todas formas muchas gracias.
Un saludo.
DECIDIDO !!!.
La verdad que este texto esta del p@t@$, actualmente utilizo windows xp, aunque desde hace algun tiempo, estoy que me quito los grilletes y este “manual”, para mi fue el empujonsito que necesitaba para migrar, gracias por que este tipo de aportes q motivan a nuevos retos !!!
Hola Miguel… ya sabes que cuentas con el apoyo de toda la comunidad, y si necesitas algún tipo de ayuda, no dudes en contactarme.
Un saludo!
Miguel, en hora buena, me alegro que hayas decidido dejar el “lado oscuro”.
La verdad los 3 primeros días es un poco de confusión, pero luego cuando ya le agarras la onda no lo vas a querer soltar jamás.
Y bueno como ya te lo dijeron, cuenta con la comunidad siempre
Saludos